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Para qué nací

(El título es el motto de mi difunta abuela paterna, de quien supongo heredé mi negativismo y mala onda)

Salir de la adolescencia es dejar de pensar que cada persona que uno conoce es el amor de su vida. Simplemente no funciona así. Sólo el tiempo y las actitudes demuestran esto. No se puede hacer explícito en palabras.

Uno debe, ante todo, dar sin esperar recibir. La intención es primordial. Obviamente no se puede ser masoquista ni buscar el dolor por el dolor mismo, eso no es bueno, no es sano. Amar es dejar amar y dejarse amar. Para que te abracen primero debes abrazar, a la inversa no funciona. Aprenderlo se paga muy caro. Se paga en angustia y dolor.

La vida puede ser como una pelota de fútbol. La guardás para vos en el armario, o la compartís con otra persona, se la das a otro. ¿Qué se logra en cada caso?

Teología, filosofía, psicología. Después de siglos de reflexión llegaron a la conclusión elemental de “hacer feliz a los demás”. Dónde, cuándo, con quién, cómo, es un tema operativo de la inteligencia.

Hay que conocer más y más personas en la vida, nunca cerrarse. Yo sé bien lo que quiero, y a quién quiero en mi vida. Pero no puedo ser egoísta y no pensar en la felicidad de la otra persona. Y si su felicidad no está en intentar algo conmigo, debo entenderlo.

Aceptarme a mí mismo es un paso previo a dejar que me quieran. Aceptar lo que la otra persona me quiere dar de su vida, también es importante, sea poco o mucho.

Tener lo que uno quiere, o querer lo que uno tiene, también lo elige uno.

Migajas de tu estúpido cariño. Yo me planto y digo basta, basta para mí, porque estoy desenamorada de ti.

Gilda

Sufriendo en la espera de verte llegar. El frío de mi cuerpo pregunta por ti y no sé dónde estás.

Los Charros (original de Marco Antonio Solís)

Si estamos en el baile, bailemos.

  • A: ¿Te puedo abrazar?
  • B: No, en este momento no. Estamos lejos. Hablamos luego.

Sin título

Recorrer tus piernas con mis manos hasta llegar a zonas sensibles donde deslizar mis dedos era provocación obligada.

Sentir piel, huesos y ternura en el calor de subir por tu espalda con esas ganas alocadas de darte vuelta y contemplar tu modelo entero.

Morir en tus labios, perderme en tus ojos y volver, una vez mas, a rozar con la suavidad de todo tu cuerpo, saboreando la delicadeza de tu perfume y soñándote acostada ante mi.

El amor (sic)

  • A: Te fucking quiero una bocha
  • B: jajajaj
  • (al rato)
  • B: yo tambien te fuckin quiero una bocha pelotudo.
  • grabtaelo
  • tatuatelo en la mano, no se.

107, el número de la emergencia »

Notas periodísticas que valen la pena #19

“Quizá por eso la adoraba más, por esa estupidez eterna de perseguir a los que nos hacen daño”

– Carlos Ruiz Zafon — La sombra del Viento

“No conocía el placer de leer, de explorar puertas que se te abren en el alma, de abandonarse a la imaginación, a la belleza y al misterio de la ficción y del lenguaje”

– Carlos Ruiz Zafon — La sombra del viento